
Lamentablemente si se desea tener convergencia de medios se debe pensar en un mundo globalizado, es decir, cualquier medio que por necesidad o por insistencia tienda a convergir debe llegar al mundo globalizado o el mensaje perderá cualquier poder que pudiese tener.
Evidentemente en nuestro mundo el mensaje que se quiere hacer llegar es para cada país (con sus sabores idiomáticos) diferente en cada caso, las noticias que convergen en Cuba son muy diferentes a las que convergen en Estados Unidos.
¿Es posible entonces hablar de convergencia de medios si no tenemos convergencia de mensajes?
En la novela de Douglas Adams "The Hitchiker's guide to the galaxy" existe el pez de Babel, un bichito que come ondas cerebrales absorbiendo todas las frecuencias inconscientes y luego excretando telepáticamente una matriz formada por frecuencias conscientes y señales nerviosas que la parte que entiende el habla del cerebro puede interpretar, es decir, si uno se mete un pez de babel en la oreja puede entender cualquier mensaje.
Este elemento es muy común en la ciencia ficción, por ejemplo en Viaje a las estrellas todo el mundo se entiende por un aparato similar, en Doctor Who TARDIS (La máquina del tiempo del personaje principal) regala la habilidad de entenderse a las personas que estén cerca y en Star Wars todo el universo habla inglés.
Es difícil pensar en la verdadera convergencia mediática si el mensaje debe ser masacrado cada vez que se quiere hacer llegar a un público distinto. Quizás necesitamos convergencia humana antes de tener convergencia mediática.
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